El masaje sueco es la base de la mayoría de los masajes occidentales modernos. Fue sistematizado en el siglo XIX por Pehr Henrik Ling. Combina cinco maniobras fundamentales: deslizamiento (effleurage), amasamiento (pétrissage), fricción, percusión (tapotement) y vibración. Es la “gramática base” del masaje terapéutico moderno.
Prácticamente cualquier persona sin contraindicaciones específicas. Es ideal para una primera experiencia con masaje, para mantenimiento general, o como alternativa más “técnica” al masaje relajante.
El masajista combina las cinco maniobras según necesidad de cada zona, con aceite o crema. La presión es media: ni superficial ni profunda. Dura 60 a 90 minutos. Es uno de los masajes más versátiles: puede orientarse más a la relajación o al trabajo muscular según el objetivo.
El sueco es la base técnica formal. Un masaje relajante suele usar maniobras suecas pero centradas en relajación. El sueco como tal puede ser más activo y técnico.
Sí, es una buena base de mantenimiento, aunque el masaje deportivo específico incorpora elementos adicionales (estiramientos, fricciones profundas).
60 a 90 minutos. Es el tiempo necesario para trabajar todas las zonas con las cinco maniobras.
Pocas y compartidas con cualquier masaje: fiebre, infecciones, lesiones recientes, cuadros graves descompensados.
Una vez por mes como mantenimiento. Cada 15 días en períodos de mucho estrés o exigencia física.
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