El masaje tibetano es una técnica de tradición budista que combina maniobras manuales, presión en puntos energéticos, uso de aceites medicados y, frecuentemente, cuencos tibetanos. Trabaja con la idea de equilibrar los humores energéticos del cuerpo (rlung, mkhris, bad-kan).
Personas que buscan experiencias de relajación profunda con un componente espiritual, quienes meditan o practican yoga, o quienes resuenan con tradiciones orientales y buscan integrarlas en su autocuidado.
El masajista usa aceites tibios medicados y combina maniobras con presión en puntos energéticos. En muchas modalidades, se apoyan cuencos tibetanos en distintas zonas y se hacen vibrar para que la frecuencia recorra el cuerpo. Dura 75 a 90 minutos. Es habitual entrar en estados meditativos profundos.
Las vibraciones sonoras se transmiten al cuerpo y actúan a nivel celular generando relajación profunda. Es un componente que algunos masajistas incorporan, otros no.
No es religiosa pero sí tiene raíces espirituales budistas. Cada masajista lo aborda según su formación.
La relajación física se obtiene igual. El componente energético se profundiza con la apertura personal.
75 a 90 minutos típicamente, dado que incorpora varios elementos (aceites, maniobras, cuencos).
Una vez por mes como tratamiento de bienestar profundo. En procesos personales activos, cada 15 días.
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