El masaje tailandés es una técnica ancestral con más de 2.500 años de historia. Combina presiones en líneas de energía (sen), estiramientos pasivos similares al yoga, movilizaciones articulares y compresiones. Se realiza vestido en una colchoneta en el suelo, sin aceite, y el masajista usa manos, codos, rodillas y pies.
Personas con rigidez muscular, deportistas con poca flexibilidad, oficinistas con dolores posturales, o quienes buscan una experiencia diferente al masaje tradicional. Apto incluso para quienes no toleran el contacto con aceites.
Se hace vestido con ropa cómoda y suelta. El masajista combina presiones y estiramientos progresivos (algunos te “acomodan” en posturas similares al yoga). La sesión dura 60 a 90 minutos. Es habitual sentirse a la vez relajado y “despierto” al terminar. La musculatura puede sentirse trabajada al día siguiente.
Algunos estiramientos pueden ser intensos. Como en yoga, no debería ser dolor agudo: comunicá al masajista tu límite.
No. El masajista adapta los estiramientos a tu nivel actual. La flexibilidad se va ganando sesión a sesión.
Por tradición y porque no requiere aceites. Las presiones y estiramientos se transmiten perfectamente a través de la ropa fina.
Habitualmente 60 a 90 minutos. Sesiones de 2 horas se ofrecen en algunos centros, especialmente en formato tradicional.
Sí: hernias activas, problemas de columna graves, embarazo (sin protocolo específico), osteoporosis severa, cirugías recientes.
¿Tenés dudas, querés reservar, registrarte como masajita o necesitás más info? Completá el formulario y te respondemos a la brevedad.