El masaje relajante es la técnica más solicitada y conocida. Utiliza maniobras suaves y rítmicas (deslizamientos, amasamientos superficiales, fricciones lentas) con el objetivo principal de reducir el estrés, calmar la mente y aflojar tensiones musculares superficiales. No busca trabajar contracturas profundas, sino generar un estado de bienestar global.
Cualquier persona que necesite desconectar y aflojar la tensión acumulada por el trabajo, las rutinas exigentes o el estrés diario. Es perfecto para quienes nunca recibieron un masaje y quieren una primera experiencia agradable, sin la intensidad de un descontracturante.
El ambiente suele ser muy cuidado: luz tenue, música suave, aromas y temperatura agradable. El masajista usa aceite o crema y realiza maniobras lentas y previsibles. La presión es suave a media. Dura entre 60 y 90 minutos. Después de la sesión es habitual sentirse “liviano”, con ganas de descansar y poco apetito por actividades exigentes.
Alivia tensión muscular superficial y general, pero no libera contracturas profundas. Para eso conviene un descontracturante.
Lo habitual son 60 a 90 minutos. Sesiones más cortas no logran el nivel de relajación profunda.
Generalmente se trabaja en ropa interior, cubierto con toallas para preservar la intimidad. Conversá con tu masajista qué te resulta cómodo.
Como mantenimiento, una vez al mes. En épocas de mucho estrés, cada 15 días.
Pocas: fiebre, infecciones agudas, lesiones recientes en la zona a tratar, o cuadros médicos graves descompensados.
¿Tenés dudas, querés reservar, registrarte como masajita o necesitás más info? Completá el formulario y te respondemos a la brevedad.